Nadie quiere al pequeño Robson de Souza

Posted in Dias de futbol on Fri, 15 Aug 2008 22:56:32 +0000

Robinho
Robinho se ha declarado en rebeldía y no viajará con el equipo a Valencia para disputar la Supercopa, está dispuesto a hacer lo que sea con tal de fichar por el Chelsea porque no se siente valorado. Tiembla el Bernabeu. El chico que llegó de Sao Vicente y que ha tenido un rendimiento y pesos específicos en la historia del club tan sólo comparables a Di Stéfano y Puskas juntos, se siente maltratado. El pequeño Robson llora y hace pucheros y como un niño en el primer día de escuela llama a papá Scolari para que lo lleve a casa a la hora del recreo.

La política de fichajes del Real Madrid y el tacto con el que se ha llevado la situación de Cristiano Ronaldo no han sido los más adecuados, hasta ahí de acuerdo. La insistencia del culebrón y las cantidades manejadas han podido molestar a una plantilla que ha hecho de la humildad, la igualdad y el destierro del vedettismo el secreto de su éxito los últimos años, pues vale también. Pero que un jugador que en sus tres años como madridista presenta como balance veinte minutos deslumbrantes, rachas hilvanadas de no más de cinco partidos aceptables y sobre todo un auténtico rosario de problemas, ausencias y decepciones diga que no se siente valorado y quiere irse, debería ser al menos ser enojoso para el madridismo.

Comienza a resultar una costumbre irritante el hábito de los futbolistas de someter a un chantaje a sus clubes propio de la camorra italiana. De repente un día sus volubles personas ayudadas por sus fenicios representantes deciden que ese molesto papelito llamado contrato que firmaron el día en que se hicieron la foto, chapurrearon cuatro eslóganes y juraron eterna fidelidad al club que les había fichado no vale para nada si no hay cariño. Imaginense ustedes acudiendo a la oficina haciendo pucheritos y pataletas y reclamando un cambio de empresa porque le falta el tan ansiado cariño de jefes o clientes. Surrealista.

El camino que debe seguir el Madrid se lo ha marcado recientemente desde Manchester un señor llamado Alex Ferguson. Inflexible se mostró el escocés ante los caprichos de su estrellita hasta el punto de rechazar los famosos ochenta millones de euros. Y cuando es que no es que no, y lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. El hecho de que desde el club blanco se estén planteando siquiera poner un precio por el jugador ya da muestras de debilidad. Calderón debe mortarse rotundo aunque tenga que aguantar al jugador en la grada un par de meses. Ya recapacitará sino quiere que su caché de estrella ficticia baje como la espuma. Del Nido tan discutible en muchas de sus acciones actuó de forma ejemplar con Daniel Alves el año pasado, los intereses del equipo y el club están muy por encima de los mohínes caprichosos de un jugador.

Robinho debería centrase en demostrar de una vez por todas la fama que le precedía al llegar a España, cuando su nombre iba asociado más a las cinturas destrozadas de los defensas que se le enfrentaban que a condones, lloros, alcohol y samba. En estos momentos pese a su irregularidad su venta causaría un grave prejuicio al equipo, en el mercado actual los extremos son más escasos que un lince en Doñana. A Shuster el mostacho comienza a ponérsele de un color cada vez más violáceo. Incomprensible jardín en el que se ha metido con su política de fichajes un equipo campeón al que tan sólo le hacían falta un par de retoques. El delantero centro continua sin llegar, las prisas han obligado a pagar más por Van der Vaart de lo aconsejable y en estos momentos desde la dirección técnica están más preocupados de tapar las vías de agua que ocasionarían las marchas de Robinho o Sergio Ramos que de buscar jugadores interesantes.

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Source: Nadie quiere al pequeño Robson de Souza by at Notas de Fútbol


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