La vida sigue igual

Había ganas de ver cómo sería la vuelta a los ruedos de la actual campeona de Europa, aunque lo cierto es que el trágico accidente aéreo de Barajas rebajó los deseos de ver fútbol e incluso la Federación trató sin éxito de suspender el encuentro ante la negativa de su homóloga danesa. El choque se acabo disputando y España no ha decepcionado. Ya no está Luís Aragonés pero Vicente del Bosque ha sabido entender que sería absurdo tocar lo que funciona. La selección volvió a evidenciar que juega de memoria y que cuando agarra el cuero se divierte tocando y tocando, como si fuera una especie de reloj que emite un continuo tic-tac que tarde o temprano acaba desembocando en la hora final para el que está en frente.
La primera parte no fue demasiado buena. Dinamarca dio guerra y sólo Torres con espacios transmitió algo de peligro. Pero en el segundo tiempo cambió el guión de la película. La presión local disminuyó, lógicamente, y la entrada de Capel por Villa abrió más el campo por la siniestra. Xabi Alonso, que suplió en el intermedio a Silva, aportó más control a la medular. Con el balón controlado comenzó la exhibición del tuya mía, el avance lento pero inexorable hacia la meta enemiga. De ese modo llegó el primero. Pase interior de lujo de Xavi a Torres, sombrerito del delantero del Liverpool a un defensa y dejada atrás para que Xabi Alonso hunda el cuero en las redes danesas con un despiadado remate.
Con la ventaja España no hizo más que crecerse. Diego Capel le echó cada vez más poca vergüenza al asunto, Cazorla aportó aire nuevo en la diestra y Xavi se sacó un latigazo inapelable a 17 del final para poner un contundente 0-2 en el luminoso. Iraola, Güiza y Albiol también tuvieron sus minutos para recrearse en lo que en la recta final del choque se convirtió en un repaso en toda regla. Capel, de gran jugada individual, le brindó el tercero a Xabi Alonso y sólo el palo evitó ya en el descuento que Cazorla pudiera hacer el cuarto.
Si habías dudas, han quedado despejadas de lleno. Del Bosque, con buen criterio, apuesta por el continuismo y el equipo responde como se esperaba, jugando bien, muy serio atrás con un enorme Puyol, que salvó un tanto en el primer periodo, y demoledor desde el centro del campo para adelante cuando se coge la bola. Senna sigue siendo un garante en la divisoria, a Xavi se le ve cada vez más suelto, con un liderazgo incuestionable en este equipo, Torres está en un momento extraordinario… Faltó ver a Bojan, el eterno aspirante a debutante que no acaba por enfundarse la zamarra nacional… Ya le llegará la hora y entonces el nivel de este equipo todavía será mayor del que tenemos. De Dinamarca sacamos una conclusión clara: las cosas que funcionan hay que tocarlas lo más mínimo.
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