Luces y sombras de un Barça en construcción

Comentaba Eto’o tras el partido ante el Sporting de Portugal “Tanta mala suerte no podía seguir, y menos aún cuando juegas bien”. Un análisis superficial de lo que hemos visto en los tres partidos oficiales del Barça en lo que va la temporada: buen juego y mala suerte de cara al gol.
No estoy de acuerdo; evidentemente no es que el juego del Barça fuese malo ayer, pero vi un equipo aún en construcción, con las ideas no muy claras y con algunas sombras que tendrán que ser solucionadas por el técnico si quieren ser aspirantes, como deben por plantilla, a los títulos en juego. Y es que lo más fácil tras la primera victoria en Champions, es celebrar el arranque victorioso ante un rival correoso como es el Sporting, pero quiero hacer hincapié en algunas luces y sombras que vi durante el encuentro.
Lo primero que no me gustó fue el planteamiento de Guardiola con sólo tres defensas. Algunos pensaran que es bueno probar cosas buenas contra el encorsetamiento de Rijkaard con su 4-3-3, pero en mi opinión los cambios tácticos de este equipo son propios de un conjunto que todavía busca su optimización, y eso siempre se convierte en handicap. Siempre he defendido la idea de que los equipos más poderosos son aquellos que saben perfectamente a lo que juegan y confían en su planteamiento, sea defensivo, de toque o al contragolpe. En cambio Guardiola quiere hacer de la imprevisibilidad su marca de distinción, algo que no debe convertirse en dogma.
El último toque. Eso era lo que le estaba faltando al Barça en los últimos encuentros, y parece que la consigna de ayer fue: “si no ves claro el último pase, chuta”. Fueron incontables los disparos desde larga distancia, la mayoría sin mucha fortuna, y limitada la movilidad arriba ante un rival que dejaba jugar bastante. Por fortuna, justo en el momento que el Barça peor lo estaba pasando con el 2-1 y el Sporting creciéndose, Messi, Iniesta y Xavi empezaron a aumentar su presencia en el área. Y es que a Eto’o se le veía demasiado sólo como ariete y a Henry, aunque activo, demasiado diluido por banda izquierda.
El Sporting se dio cuenta demasiado tarde de que a su centro del campo le faltaba equilibrio, alguien que viese a los enganches desde atrás, y que Yannick no estaba haciendo nada de nada. Cuando por fin Bento se dio cuenta y dio entrada a Miguel Veloso y Hélder Postiga, ya era quizá demasiado tarde. Sin embargo con los cambios el Sporting recortó distancias y pudo aprovecharse de la excesiva relajación del Barça tras su primer gol: otro de los pecados repetido también el partido liguero ante el Racing de Santander.
Por último, creo que Daniel Alves, de calidad incuestionable, tiene demasiada libertad de movimientos. Su condición de lateral-extremo incansable y de buen asistente no justifica que pueda moverse como pez en el agua de medio campo para arriba y que se le viera a veces confuso en su posición teóricamente natural de lateral derecho. Sin un necesario orden táctico, delanteros rápidos pueden aprovechar los huecos que deja en defensa.
Porque un equipo necesita consistencia, no puede jugar al ataque a ráfagas y luego achacar a la mala suerte sus tropiezos.
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