Aguantar, esperar, golpear, ganar...

La explicación que Manolo Jiménez esgrimió para justificar el once inicial que sacó en el derbi que tanta polémica desató en Nervión fue que su idea era aguantar el 0-0 y sentenciar con la calidad de los hombres de arriba en el segundo periodo, ayudados por las entradas de los vertiginosos Navas y Capel. No le salió la jugada pero el caso es que la filosofía de tener solidez atrás, jugar con paciencia y sentenciar con destellos de sus futbolistas desequilibrantes va dando efectos. El Sevilla esta tarde volvió a ganar, batió, con once choques al hilo, su record de imbatibilidad en Liga, cuajó el mejor arranque de su historia y para colmo encadenó su sexto encuentro manteniendo la portería a cero.
El gran déficit de los nervionenses en la pasada campaña fueron las lagunas defensivas. El lateral izquierdo resultó ser maldito y la contundencia de Javi Navarro se echó de menos en exceso. Sin embargo, fichajes como Fernando Navarro, espectacular el rendimiento del catalán, y Squillaci, unidos a la clase de Escudé y al gran momento del canterano David Prieto han subido considerablemente el nivel de la zaga de los hispalenses. Y eso se nota. El Sevilla a día de hoy es una roca que apenas concede ocasiones a sus contrarios y que golpea sin remilgos en el momento clave dado su gran pegada.
El partido de esta tarde ante el Ahtletic es una gran muestra de ello. Los vascos estaban tocando, jugando mejor, pero eran incapaces de desbaratar el entramado defensivo de los locales. En esas surgió el duende de Navas, que está posiblemente en su mejor momento, y revolucionó el choque. En Salzburgo fueron Adriano y Kanouté los que decantaron el choque, en el Calderón Luis Fabiano, contra el Espanyol Maresca… La clave es la variedad de recursos de los andaluces para definir en los metros finales. Ahí va un dato: el Sevilla ha marcado doce tantos y ninguno de sus jugadores pasa de los tres, habiendo mojado hasta seis jugadores, todos ellos de mediocampo para adelante.
El plan es simple: salir a asegurar la portería con una táctica trabajada, nada de lanzarse a por la victoria como posesos, aguantar el tirón del contrario con temple, aprovechar las ocasiones que se brinden y si se consigue abrir el marcador matar a las contras… Ése es el estilo de Jiménez, quizás no muy vistoso, pero indudablemente efectivo, ciertamente ilusionante.
Es la táctica de enrocarse y golpear, la guerra de guerrillas hasta desgastar al contrario… El Sevilla lleva cuatro o cinco encuentros calcados, cumple el guión al dedillo. Habrá que ver cómo le va esta estrategia cuando le toque enfrentarse a Madrid, Barça y Villarreal de forma continuada, aunque sí hay una cosa clara es que los hispalenses tienen una plantilla amplia, con múltiples recursos arriba. De momento, el arranque para el sevillismo pinta de forma inmejorable.
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