A ritmo de Tango: Boca arde por dentro con Riquelme en el trasfondo

Boca está en plena ebullición, inmerso en una crisis institucional de enrome calado. Ganó San Lorenzo con gol de Romeo el clásico ante Vélez, consolidándose aún más en la punta, pero este post semanal debemos dedicarlo a lo que está ocurriendo en zona bostera. Boca volvió a perder en La Bombonera, segunda derrota consecutiva en casa, hecho que casi ni se recuerda. Lo peor fue lo que envolvió al encuentro. La previa se vivió con cierta tensión por la no convocatoria de Caranta, meta titular. Las mentes suspicaces dijeron que esa ausencia se debía a la enemistad del cancerbero con Riquelme, que quería promocionar a un chaval de las inferiores, amigo suyo, Javier Díaz. La realidad es que Díaz no tuvo su día y Estudiantes ganó 1-2, aprovechándose en parte de un planteamiento algo osado de Ischia, que sacó un equipo con una línea de tres inédita hasta el momento.
El campeonato queda ya lejos y eso duele. Si la previa del encuentro ante el Pincha se vivió con tensión no menos ocurrió en el post partido. El presidente Pedro Pompillo salió al paso de las palabras de descontento de Caranta, diciendo que fue el propio arquero el que le pidió a Ischia no jugar. El representante de Caranta negó este extremo, aunque luego el portero dijo públicamente que fue él quien decidió no actuar por problemas familiares… Demasiadas versiones en tan poco tiempo invitan a pensar en la mentira.
Eso fue sólo el principio. La verdadera traca la desató el central paraguayo Julio César Cáceres, diciendo en voz alta lo que piensa casi todo el vestuario. Criticó con dureza a Juan Román Riquelme, comentando, básicamente, que el genial enganche crea mal ambiente en el vestuario, condiciona en sus decisiones al entrenador y juega con la selección a su verdadero nivel, no con el equipo que le paga una barbaridad en aquella parte del mundo. Finalmente ensalzó la figura de Palermo como ejemplo de referente en una plantilla
Las palabras de Cáceres acentúan lo que muchos ya pensaban. Que en Boca no se decide nada sin que Riquelme mueva de forma ascendente su pulgar es cosa sabida por todos. Y quizás eso está comenzando a pasar factura en el grupo, con divisiones internas por culpa de la dirigencia, que ha dejado que las cosas fueran demasiado lejos. Riquelme volvió a casa dejando claro que quería mandar. Por eso se opuso a la llegada al banquillo del gran ídolo bostero de las últimas décadas, Guillermo Barros Schelotto, con el que siempre mantuvo diferencias. Desde la dirigencia se le concedió el capricho de colocar a un técnico de su gusto y la realidad es que con Ischia las cosas no han funcionado. Luego quiso jugar las Olimpiadas y nadie le paró los pies. De China ha vuelto en baja forma y el equipo, que juega a su antojo, se resiente. Desde que regresó Riquelme Boca cambió un inicio fulgurante por una racha negativa.
En el trato del día a día Riquelme hace lo que quiere, más todavía desde que se lesionó Palermo y ya no hay un veterano que le pueda parar los pies. Sus compañeros en cierto modo recelan de su conducta y privilegios y sobre todo comienzan a preguntarse por qué el supuesto crack, el que gana diez veces más que el resto, no decide ni un solo partido. Por eso las palabras de Cáceres reflejan el sentir de más de un jugador, aunque nadie será tan valiente para seguir los pasos del paraguayo. La respuesta de Riquelme a las críticas del central fueron contundentes y el presidente Pompillo ya ha dado un espaldarazo público al enganche, en un claro aviso para navegantes por si otro se quiere salirse de la línea oficialista.
Para colmo en La Doce la guerra interna amenaza con acrecentarse y desembocar en un baño de sangre. A pesar de eso, Palermo, Gracían y Chavez se van con gente de la barra a una peña y se prestan a hacerse fotos y firmar a cambio de dinero para los ultras… Otro hecho desconcertarte más en unos días de infarto. Boca está que arde y se viene el Superclásico después del parón de selecciones. Una derrota podría desatar todo tipo de reacciones imprevisibles, aunque lo cierto es que perder contra el actual River, que continúa sin ganar, resulta bastante complicado.
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