Thiago Motta se recompone en Génova
Thiago Motta emprendió a finales de verano una nueva etapa en su desafortunada carrera. Tras despuntar desde joven en las categorías inferiores del Barcelona, al cual llegó en 1999 y con el que debutó dos años después, las lesiones se convirtieron en su principal característica como jugador. Su golpeo con la zurda, su mordiente en el centro del campo o su sacrificio durante un partido pasaron a un segundo plano cuando los hospitales, los quirófanos y las eternas recuperaciones llamaron a su puerta.
Así, gran parte de su etapa en la Ciudad Condal la pasó entre algodones, impidiendo éstos una regularidad con la que de buen seguro Motta todavía seguiría vistiendo la camiseta blaugrana. Ante el alud de lesiones y la desconfianza de Frank Rijkaard, Motta se marchó el curso pasado al Atlético de Madrid, donde esperaba, evidentemente, rendir al nivel que prometía. Sin embargo, hay promesas que nunca se cumplen y, otra vez, y si no por una cosa, por otra, Motta cayó en el olvido. El culpable, sí, lo han adivinado: las lesiones.
Motta firmó por el club del Vicente Calderón por una temporada con opción a renovar su contrato si cumplía con las expectativas. A mediados de curso el futbolista se comprometió a no cobrar su ficha si la siguiente temporada seguía en Madrid y las lesiones le impedían jugar. Incluso admitió que esa temporada recibiría, ‘sólo’, la mitad de su ficha. Sin embargo, el ejercicio llegó a su fin y ni Atlético ni Motta llegaron a un acuerdo para prolongar el contrato. Thiago, para no perder el ritmo, siguió entrenándose con los colchoneros a la espera de recibir alguna oferta satisfactoria.
Probó en el Portsmouth, con el que no superó la revisión médica, y con el Racing de Santander, que también descartó su fichaje. Con la sombra del retiro planeando pero con la esperanza que dan sus todavía 26 años, llegó la propuesta del Genoa. Motta no se lo pensó dos veces y se marchó rumbo a Italia, donde en la actualidad intenta enderezar su carrera. En un equipo con viejos conocidos como Diego Milito, Bosko Jankovic o Alessandro Potenza, Motta se está ganando la confianza de su entrenador, Gian Piero Gasperini.
Por lo pronto ya ha disputado tres encuentros con su nueva elástica, la mitad de los que disputó la pasada campaña con el Atlético, y en la última jornada, ante el Cagliari, sumó su primera diana en la Serie A, ayudando a una victoria que aúpa al Genoa a la séptima plaza, igualado a puntos con el sexto, la Lazio. Mientras en Génova suspiran por los puestos europeos, uno de sus jugadores, Motta, sueña con que las lesiones no le arrebaten lo que más le gusta hacer: jugar al fútbol.
En NdF | Thiago Motta, el futbolista de cristal
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