Tribuna Champions: el otro (y silencioso) Alex
La cuarta jornada de la Champions nos dejó las delicias de Alex Del Piero sobre el tapete verde del Santiago Bernabéu, donde la Juventus asaltó para llevarse tres puntos vitales de cara a una clasificación que los italianos ya tienen en el bolsillo. Otro de los protagonistas fue Iker Casillas, que allanó el camino a ‘Pinturicchio’ colocando una barrera demasiado endeble para la diestra mágica del ‘10’. El cancerbero español, que demostró que ni la perfección es perfecta, podría haberse enfrentado al que, posiblemente, es su máximo competidor por el trono de mejor portero del planeta, Gigi Buffon. Sin embargo, el italiano estuvo ausente debido a una lesión producida el mes pasado en el abductor de su pierna derecha. Desde entonces es Manninger, el otro Alex de la ‘Vecchia Signora’, quien desde un segundo plano, sin hacer mucho ruido, ocupa la retaguardia del equipo transalpino.
A sus 31 años Manninger puede presumir de haber pasado por las tres ligas más importantes de Europa: la inglesa, la española y la italiana. Digo pasado porque no en todas disfrutó de minutos. Para los que su nombre les suene de algo, hay que recordar que este portero internacional con Austria, pasó por nuestro campeonato hace algunas temporadas. Fue en el verano de 2002, cuando, cansado de no disponer de la suficiente confianza en un Arsenal donde Arsène Wenger reservaba la titularidad a David Seaman, aceptó la propuesta del Espanyol, por aquel entonces dirigido por Juande Ramos. Su fichaje costó un millón y medio de euros y su rendimiento, nulo. No llegó a disputar ni un solo partido oficial ya que el cuadro perico le rescindió el contrato amparándose a unos problemas burocráticos con el conjunto inglés. La verdad que su pretemporada tampoco fue para lanzar castillos al aire.
En su etapa en el Arsenal saboreó lo bueno y lo malo del fútbol, pasando de ser titular en algunos momentos en los que llegó a encadenar seis encuentros consecutivos sin recibir ningún gol, a ser cedido en su última temporada en Londres a la Florentina, previo paso efímero por Barcelona. Luego llegó su particular travesía por el desierto italiano. Pasó con más pena que gloria por Torino y Bolonia hasta llegar al Siena, donde sí gozó de continuidad y donde fue pieza clave para lograr la salvación. Aun así, al año siguiente regresó a su país, a las filas del Salzburgo, club que le vio nacer. Pero el retorno apenas le duró un añito a Manninger, que al siguiente se enfundó de nuevo la elástica del Siena, esta vez para completar una más que buena temporada, con actuaciones realmente destacables, siendo uno de los mejores del cuadro de la Toscana. Manninger, un portero del montón que tiene en el no arrojar la toalla su principal virtud, recibió este verano la llamada inesperada de toda una Juventus. Antes pasó un mes entrenándose con el Udinese. Luego, el Salzburgo, dueño de sus servicios, aceptó la propuesta bianconera.
Firmó por cuatro campañas a sabiendas que sería el suplente del intocable Buffon, necesitado de un guardameta de garantías que le respalde en los momentos que ande tocado (sobre todo de sus problemas de espalda). Pero una imprevista seria lesión de Gigi otorgó la titularidad a Manninger, que lejos de disponer de las características de su homónimo, no ha desentonado en sus apariciones en el equipo de Claudio Ranieri. Las dos pruebas de fuego han sido, sin duda, los enfrentamientos en Champions ante el Real Madrid, que ha saldado, como el resto de sus compañeros, con nota. Alex no fue protagonista, como casi nunca lo ha sido, pero eso, para un portero, puede significar hacer bien tu trabajo. Para eso se le contrató y en ello está. Que disfrute hasta que vuelva Buffon.
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