A ritmo de Tango: Simeone se va de River entre olés

Incapaz de poner rumbo a un acorazado de lujo que se va a pique, Diego Pablo Simeone, después de quedar fuera de la Sudamericana, anunció que renunciaba a seguir dirigiendo River. El racial técnico argentino, que ni siquiera va a llegar a estar un año en cancha millonaria, demostró coraje y decidió dirigir un último encuentro, en cierto modo sometiéndose al juicio popular de El Monumental. Este domingo el Millo recibía a Huracán y el Cholo, a pecho descubierto, saltó al predio de Núñez dispuesto a comandar su último choque. Desde la previa se barruntaba que los hinchas iban a alentar al técnico y lo cierto es que los pitos que se escuchaban cuando el speaker recitaba los nombres de los jugadores se tornó en ovación cuando sonó el nombre del entrenador caído en combate.
Lo mejor estaba por llegar. River perdía al descanso 0-3 en el esperanzador debut de Ángel Cappa, al frente del Globo y los hinchas coreaban con olés a un Simeone que se pudo despedir sin derrota, después de sus hombres le brindaran una buena remontada, empatando el choque a tres. Los momentos del final fueron significativos. El técnico, con ojos vidriosos, agradeció su apoyo a la grada y Tuzzio, uno de los pesos pesados, sólo uno, fue a darle un abrazo… No hubo más gestos de cariño en público por parte de sus jugadores, por mucho que alguno de ellos después del choque se deshacieran en elogios hacia a su ex entrenador.
Los olés a Simeone se tornaron en pitos para los jugadores. El Monumental supo despedir a un entrenador que cortó una sequía inaudita en River, pero no tuvo la misma clemencia con unos futbolistas que puso en el ojo del huracán. Fue el choque de ayer el final a un ciclo con cimas y simas. Porque si el comienzo del River del Cholo fue esperanzador, no podemos decir lo mismo del final. Simeone consiguió crear un equipo sólido y agresivo, le dio su estilo al Millonario en el anterior Clausura y sin brillantez, aunque con mucha casta, se logró el título. Pero luego tuvo su desencuentro con Ortega y desde que rompió con el ídolo todo cambió.
Sin Ariel, River se quedó sin líder, sin un referente que imprimiera miedo a los contrarios. A lo largo de esta campaña Simeone ha intentado dar con una fórmula solvente, siempre sin suerte. El Cholo ha ideado mil y una fórmulas pero siempre se ha dado de bruces con la realidad y cuando han llegado las urgencias de la tabla todo se ha ido a pique.
Ahora todo son especulaciones en Núñez. Al filo del descanso hubo muchos hinchas que pidieron a gritos la llegada de Ramón Díaz. Pero Aguilar le tiene vetado desde el desplante del año pasado, por lo que el Tolo Gallego aparece como candidato número uno a ocupar un cargo que ahora mismo requiere mucha personalidad debido a la complicada situación que atraviesa River, último en el Apertura, al borde de un ridículo espantoso, sobre todo si Boca consigue ganar el título.
Quedan cinco fechas para el final y San Lorenzo y Boca ocupan la punta empatados a 29 puntos. Ambos saldaron con victorias sus compromisos de ayer, ganando en los dos casos sin juego brillante. Al Cuervo le valió el potencial de su plantel, que ofrece muchas alternativas siempre. No obstante, resultó sonrojante ver como los azulgrana, que no están bien, perdían tiempo ante un equipo netamente inferior como Gimnasia Jujuy. “Son unos cagones”, dijo al final del choque Omar Labruna, técnico visitante.
En cuanto a Boca, volvió a sumar de a tres gracias a Riquelme. Román no jugó su mejor partido, estaba fatigado, se le notaba en exceso que no estaba acertado e incluso todo el mundo pensaba que iba a ser sustituido por Leandro Gracián. Pero no, Carlos Ischia apostó por dejar al crack hasta el final y el diez le dio la razón sobre la hora, ejecutando magistralmente un nuevo golpe franco y dando con su talento una nueva victoria a los bosteros. Riquelme anda crecido y puede hasta con el cansancio, desatando la ilusión de los hinchas de La Bombonera, que sueñan con ganar el torneo teniendo a River como colista.
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